El responder esta pregunta, ya es de por sí nada trivial, pues tenemos que reflexionar y tomar en cuenta muchos aspectos relacionados con el aprendizaje.
Primero tendríamos que considerar que como lo menciona el documento en diversas ocasiones y por varios autores, el aprendizaje va más allá que la obtención, almacenamiento y procesamiento de conocimientos por parte de los estudiantes, implica por un lado también el considerar los aspectos psicológicos y emocionales, que incluyen la motivación que tenga para aprender el mismo como individuo y por otro lado el aspecto social, ya que pertenece a una sociedad y a un mundo que también demanda ciertas capacidades (competencias), pero no solo laborales, sino también individuales y sociales que contribuyan no solo a su desarrollo personal, sino también al de su entorno (sociedad y naturaleza). De tal manera que involucre todos los aspectos del saber conocer, saber hacer, saber convivir y saber ser.
Desde esta perspectiva, desde luego que el aprendizaje no puede ser observado y medido solo con unas cuántas preguntas, es más el aprendizaje no debe ser medido debe ser evaluado. No es lo mismo medir que evaluar, el aprendizaje como vemos implica muchos aspectos que no pueden ser evaluados con unas simples preguntas y nuestra tarea no es sólo darle un valor numérico, sino valorar todos esos aspectos.
Esta tarea, obviamente no es nada fácil, pero ahora tenemos a la mano muchos instrumentos que podemos utilizar para hacerla, además de nuestra creatividad para diseñar más y no sólo quedarnos con las clásicas pruebas objetivas (exámenes). Instrumentos (como portafolios, simuladores escritos, pruebas experimentales, etc.) que realmente reflejen un proceso en el cual el estudiante fue obteniendo el conocimiento y poniéndolo en práctica para lograr apropiarse de él (aprehender) y poder aplicarlo posteriormente en su vida cotidiana y laboral.
Primero tendríamos que considerar que como lo menciona el documento en diversas ocasiones y por varios autores, el aprendizaje va más allá que la obtención, almacenamiento y procesamiento de conocimientos por parte de los estudiantes, implica por un lado también el considerar los aspectos psicológicos y emocionales, que incluyen la motivación que tenga para aprender el mismo como individuo y por otro lado el aspecto social, ya que pertenece a una sociedad y a un mundo que también demanda ciertas capacidades (competencias), pero no solo laborales, sino también individuales y sociales que contribuyan no solo a su desarrollo personal, sino también al de su entorno (sociedad y naturaleza). De tal manera que involucre todos los aspectos del saber conocer, saber hacer, saber convivir y saber ser.
Desde esta perspectiva, desde luego que el aprendizaje no puede ser observado y medido solo con unas cuántas preguntas, es más el aprendizaje no debe ser medido debe ser evaluado. No es lo mismo medir que evaluar, el aprendizaje como vemos implica muchos aspectos que no pueden ser evaluados con unas simples preguntas y nuestra tarea no es sólo darle un valor numérico, sino valorar todos esos aspectos.
Esta tarea, obviamente no es nada fácil, pero ahora tenemos a la mano muchos instrumentos que podemos utilizar para hacerla, además de nuestra creatividad para diseñar más y no sólo quedarnos con las clásicas pruebas objetivas (exámenes). Instrumentos (como portafolios, simuladores escritos, pruebas experimentales, etc.) que realmente reflejen un proceso en el cual el estudiante fue obteniendo el conocimiento y poniéndolo en práctica para lograr apropiarse de él (aprehender) y poder aplicarlo posteriormente en su vida cotidiana y laboral.
