En un principio mi idea no fue ser maestra. Inicialmente yo decidí dedicarme a la ciencia y entre a estudiar la carrera de Biología en LA ENEP Iztacala de la UNAM. Estudié 5 semestres y debo decir que me gustaba mucho y que mis calificaciones eran buenas, pero hubo razones (2 principales) que me hicieron desertar.
1° Algunos de mis profesores eran muy jóvenes, recién egresados de la misma escuela y por lo tanto sin experiencia, lo que suscitaba que se dejaran llevar mucho por favoritismos o caían en la intransigencia, lo cual en un área experimental no es posible. En alguna ocasión, inclusive, llegué a reprobar alguna materia por defender mi postura, no por no tener los conocimientos requeridos.
2° Mi principal interés estaba dirigido a dedicarme a la investigación, pero desgraciadamente me enfrenté con la realidad de que en nuestro país es un círculo muy cerrado, una élite, a la que solo puedes acceder sí tienes “palancas”.
Estas situaciones me decepcionaron mucho, aunque ahora cuando lo pienso en retrospectiva, tal vez no era esa mi vocación y Dios tenía reservado algo mejor para mí. Bueno en fin, decidí abandonar mis estudios (cosa que no fue nada fácil).
Después de esto me dediqué al estudio de los idiomas que también me gustaban y se me facilitaban, con la esperanza de dedicarme a la interpretación y traducción. No obstante me topé con otro obstáculo, esa era una carrera de tiempo completo y yo tenía que trabajar para pagar mis estudios, porque mis papas ya no podían costeármelos. Así que tuve que conformarme con el solo estudio de inglés y francés, con la esperanza de poder especializarme en un futuro. Conforme avance en el estudio del inglés mis profesores me animaron por mi disposición y facilidad , a la vez que mi novio (ahora mi esposo) a ingresar al Teacher’s. Luego de pensarlo un poco decidí que era buena opción y que si me atraía la idea. Antes de que terminara el Teacher’s tuve la oportunidad de entrar al Colegio de Bachilleres, donde laboro desde hace 18 años.
Cuando empecé a dar clases no fue fácil, poco a poco me acostumbré y me gusto. Actualmente para mí es tan esencial como respirar, ya forma parte de mí y aunque no fue mi plan original, me siento muy a gusto con lo que hago, me gusta poder transmitir lo que se y poder contribuir con un granito de arena a la formación de los jóvenes.
Además estoy agradecida con mi profesión porque me ha permitido, por un lado realizar lo que me gusta y ejercer lo que estudié y por otro estar con mis hijas.
En mi caso,, como mencioné con anterioridad, cuando yo empecé a trabajar si me costó trabajo, no obstante que nosotros como profesores de inglés, no preparan precisamente para enseñar el idioma, por lo tanto aprendemos técnicas de enseñanza-aprendizaje, observándolas (nos requieren de horas de observación de clase) y practicando (nos solicitan asistir a un profesor que nos permite practicar en su grupo con algunos temas o incluso clases completas). Aunque debo decir que obviamente no es lo mismo la práctica a la realidad, cuando ya te enfrentas a un grupo siempre surge la duda de sí lo estás haciendo bien y también te encuentras con un sin fin de problemas que debes ir aprendiendo a resolver, porque no se trata solo de saber lo que vas a enseñar y como enseñar, también es importante el control de grupo, la disciplina, las relaciones humanas, y en este caso la problemática de los adolescentes en la actualidad.
En conclusión soy una persona feliz porque me gusta lo que hago, me siento satisfecha cuando me doy cuenta que en algo he contribuido en la vida de un joven o cuando se acercan a mí y me hacen comentarios positivos, además al ir creciendo mis hijas, también me ha ayudado a entenderlas y conocerlas ahora que dos de ellas llegaron a la adolescencia.
No obstante, tengo que reconocer que también ha habido momentos difíciles en que creo que no hago bien mi trabajo o me desespero porque veo que ahora las nuevas generaciones de jóvenes no les interesa estudiar, es muy difícil motivarlos pues son muy apáticos y se dejan llevar por infinidad de distractores (medios de comunicación, tecnología, etc.) y algunos otros problemática familiares muy complejas.
Sin embargo yo he llegado a la conclusión de que si bien no todos responden y a veces no podemos llegar a convencer a todos, con algunos que logremos ayudar o rescatar está bien, y desde luego siempre poniendo nuestro mejor esfuerzo y preparándonos y actualizándonos para enfrentar estos retos que conlleva el trabajar en este nivel medio superior.
viernes, 12 de diciembre de 2008
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Hola Gisela me da gusto el que hayas encontrado el camino que ahora tienes, el trabajo de ser docente no es facil y tiene que ver mucho la perspectiva con que lo veas por ello no estamos libres de cometer errores, lo importante es corregirlos.
ResponderEliminarLa convivencia que se da dentro de un aula es lo que nos hace crecer como seres humanos y como docentes.
Atte
Henri Hector